
En Food Junkie hemos trascendido la idea de que la comida es una necesidad. Para nosotros, comer es, por sobre todas las cosas, un placer. No importa si estamos en el Arpège en París o en los tacos de tripa de don Ramiro en Tepito en la Ciudad de México. Lo que importa es que los sabores y la experiencia sean excepcionales. Dondequiera que haya comida de buena calidad que nos abrace el corazón, ahí nos sentiremos como en casa. Pero, ¿de qué sirve tener una maravillosa experiencia si no la compartimos? Claro que un food junkie sabe disfrutar una comida a solas. Sin embargo, ¡qué satisfactorio es compartir las buenas vivencias con los otros! Por eso, nuestra misión es llevar a los demás las mejores experiencias gastronómicas que podamos encontrar: unos tacos de carnitas afuera del metro Chilpancingo, un carpaccio de pulpo en Polanco, unos plátanos fritos en la Jardín Balbuena. Lo que importa es que la comida sea excepcional y nos llene cuerpo y alma.
Este espacio es para quienes ya son food junkies o para quienes buscan transformarse en uno. Y, ¿qué es un food junkie? Un food junkie, hay que decir, no es un adicto a la comida. Es un apasionado de la comida. Es alguien que está buscando todo el tiempo nuevas experiencias culinarias. Es ese amigo, que todos tenemos, que siempre nos pregunta “¿Y qué tal estuvo la comida?” cuando hemos regresado de un viaje. Es quien se detiene en mitad de la calle porque percibió un olor apetitoso y, tal como en las caricaturas, se ve seducido por una estela invisible de especias que lo conducen a descubrir de dónde viene ese aroma maravilloso para averiguar si puede dar una probada al manjar que lo despide o para decir, al menos, “¡Qué bien están comiendo allí, que nos inviten!” o “¡Tenemos que venir a comer ahí!”
En Food Junkie nos hemos dado cuenta de que nosotros y nuestros compañeros en la aventura de los sabores coincidimos en un número de actitudes personales que maximizan la experiencia culinaria. Pensando en esto, desarrollamos lo que hemos llamado El decálogo del food junkie, una lista de diez principios que, según creemos, definen a la perfección de qué estamos hablando cuando nos referimos a un food junkie. No son diez leyes que hay que cumplir tal como los mandamientos que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Son diez actitudes que, de asumirlas en tu vida cotidiana, elevarán tu relación con la comida a niveles insospechados de gozo y amor por aquello que nos mantiene andando por esta tierra. He aquí, pues, El decálogo del food junkie:
1. Comer será un placer.
2. No juzgarás una tortilla por su comal.
3. No dirás “no me gusta” sin antes haber probado la comida.
4. Sabrás cocinar.
5. Atenderás el llamado de las recomendaciones.
6. Probarás la comida local de los lugares adonde viajes.
7. Honrarás la comida que se te ofrece.
8. No juzgarás la comida del otro plato.
9. No desperdiciarás comida.
10. Donde comen dos, comerán tres.
